viernes, 23 de diciembre de 2016

LEYENDAS NAVIDEÑAS



Y otra vez, como el año pasado con la historia de la Navidad y los adornos, este año me voy a apartar un poco del espíritu habitual del blog y dadas las fechas en las que estamos esta vez me centrare en los regalos y en los generosos personajes que los reparten, y a ti ¿quién te trae los regalos de Navidad?
A ver ¿por quién empiezo? Bueno, pues por el primero que llega, San Nicolás, ese obispo que más tarde dio origen a Santa Claus


Procedente de Patara, actual Turquia, cuenta su leyenda que habiendo quedado huérfano siendo muy joven y siguiendo los mandatos de Jesus, porque su educación había sido muy religiosa, de “vende todo lo que tienes y dale lo que obtengas a los pobres” renunció a su herencia en favor de los más necesitados y llegó a ser obispo de Myra. A su alrededor surgen leyendas que sustentan su fama como la que dice que salvó a tres jóvenes de ser vendidas como esclavas, dándoles una dote, que parece ser dejó ante la chimenea en un saco o en algunas versiones tiró por una ventana cayendo sobre zapatos y calcetines, de ahí una versión de lo de dejar zapatos y calcetines en la chimenea, otra versión a lo de dejar los zapatos cuenta que se cree, deriva de la costumbre del siglo 15 en los Países Bajos, en la que se ponía en la iglesia un zapato y en él, los ricos hacían sus donaciones que se repartía el día 6 día de la muerte de San Nicolás, entre los más pobres. Cuando la ceebración se convirtió en familiar los zapatos se trasladaron a la chimenea para recibir regalos
 Sobre San Nicolás otra leyenda habla de Basilius un niño a quien salvó milagrosamente de la esclavitud devolviéndolo a su casa, lo que le valió la fama de protector de los niños.


Sufrió la persecución romana a los cristianos y tras su paso por la cárcel murió un 6 de diciembre, día en que se le conmemora y día en el que los niños holandeses reciben sus regalos si se han portado bien porque en caso contrario, vendrá acompañado del Kampus para dar una lección a los niños no tan buenos


Santa Claus, el personaje de ida y vuelta. ¿Por qué digo esto? Porque los emigrantes holandeses se llevaron a Estados Unidos donde fundaron Nueva Amasterdam (actual Nueva York) a Sinterklaas (Sint Nokolaas) y después de un “chapa-pintura” devolvieron a Europa a un personaje un poco, bastante, no, muuuy diferente al Nicolás original. En un poema sátiro de Irving, en 1809, se le describe como un duende con un sombrero azul de tres puntas, barba blanca, chaqueta roja y calzas amarillas, más tarde, en 1822, Clark Moore basándose en el personaje de Irving describe un Santa Claus más parecido al actual. La figura actual llega de manos de Thomas Nast quien dibujó la base del Santa que conocemos, basándose en el poema que Clark Moore escribió para sus hijas y que casi no publica por lo frívolo del tema, lo pintó como un rechoncho y alegre elfo de nariz colorada y barba blanca a quién dotó con la habilidad de usar las chimeneas como entrada y salida para dejar regalos a los niños y es a Nast a quien debe su traje rojo (lo de Coca Cola es una leyenda urbana), su casa en el Polo Norte y hasta la figura de la señora Claus.


La publicidad de los primeros grandes almacenes en 1841 y más tarde, en 1890, una campaña del ejército de salvación en una recogida de fondos hizo el resto para darle la apariencia y fama de la que aún hoy en día goza.
En el siglo 19 San Nicolás no sólo inspiró la figura de Santa Claus como “regalador” oficial en Navidad, figuras similares surgieron en distintos lugares como Chriskind o Kris Kringle en Alemania y Suiza, como un angel al que acompañaba San Nicholas en su misión de regalos navideña, en Escandinavia un simpático elfo, Julltomten con su trineo tirado por gansos, la leyenda inglesa de Father Christmas o su versión francesa de Pere Noel son otras figuras del folclore navideño

En Euskal Herria es Olentzero quien trae los regalos a los niños, un personaje de la mitología vasca muy relacionado con el fuego y el tronco del hogar, asociados al solsticio de invierno y que luego se han incorporado a las celebraciones navideñas. Se representa en forma de un carbonero que baja de la montaña, según la canción popular, para dar la buena nueva del nacimiento de Jesus y que entraba por las chimeneas a calentarse en el hogar y como agradecimiento, dejar presentes.
“Aditu duenean Jesus jaio dala
lasterka etorri da
berria ematera”


En el norte, Asturias y Cantabria un personaje parecido al Olentzero:, el Esteru, que en lugar de carbonero era leñador y que también vive en la montaña durante todo el año, baja el día de Navidad a dejar los regalos a los niños.

Y llegamos a los Reyes Magos, que ni eran reyes, ni eran tres a ciencia cierta, en realidad no hay mucha información sobre ellos, de hecho sólo el evangelio de San Mateo los menciona como unos magos del oriente que ofrecieron al niño oro, incienso y mirra, pero realmente no se sabe de dónde procedían ni cuantos eran, según los sumerios eran 12 y parece ser que fue el papa Leon  quien estableció que los magos eran tres, representando a las tres edades del hombre y a las razas que se conocían en la época por lo que Baltasar no fue negro hasta el siglo 16.


A la sombra de los Reyes Magos surge la Befana, la bruja que se encarga de repartir regalos entre los niños italianos y a la que, según la leyenda, los magos en su viaje hacia Belén pidieron información para llegar a su destino, ella no solo les dio información si no que se comprometió a acompañarlos. Les dio comida y refugio, pero finalmente se negó a hacer el viaje por no dejar su casa y los magos se fueron solos, pero la Befana se arrepintió y tras coger unos dulces salió en su busca preguntando por el camino casa por casa y agradeciendo la información con los dulces que llevaba. A día de hoy, la noche del día 5 de enero, deja juguetes y dulces a los niños buenos y carbón, cebolla o ajos a los malos.
Se la representa como una bruja con su escoba que le vale tanto para desplazarse como para barrer su casa y con un saco en el que lleva los regalos. También baja por la chimenea y como no le gusta que la vean golpea con la escoba a quien pille espiando.

 
En Rusia una leyenda similar cuenta que Babouschka dio a los magos una información errónea para que no encontraran a Jesus pero que luego se arrepintió y aún hoy trata de remediarlo haciendo regalos a los niños con la esperanza de que entre ellos se encuentre Jesús y la perdone.

Ya ves que hay "regaladores profesionales"  para todos los gustos ¿cual es el tuyo? Si conoces algún otro personaje que no aparece aquí, me lo cuentas.

De momento, te deseo una muy Feliz Navidad y un año nuevo lleno de buena salud y de ahelos al alcance de la mano
Gabon Zoriontsuak!!!

Hasta el próximo post!!!




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